Los “muros de la vergüenza” que aún quedan en pie

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Un niño señala una grieta en el extinto muro de Berlín

El 9 de Noviembre de 1989 caía uno de los símbolos que más vergüenza ha provocado a la humanidad: el muro de Berlín, también bautizado como “muro de la vergüenza”, caía derribado por una marea popular que, armados con los medios a su disposición (martillos, picos, etc), ponían fin a casi tres décadas de incomprensible división. El mundo se felicitaba por el fin de una barrera que había dividido un país, separado a familias enteras y provocado la muerte de cientos de personas.

Hoy se cumplen 20 años de la caída de ese muro, pero para vergüenza de la humanidad sólo hace falta echar un vistazo al mundo para comprobar que sigue poblado de injustas barreras que siguen dividiendo pueblos y sembrando el terror entre sus habitantes. Desde México a Cisjordania, pasando por el Sáhara, Corea o nuestro propio país, que tampoco se libra de esta lista negra. Las razones para su construcción son múltiples, y en ocasiones, muy similares. Los gobiernos se justifican alegando que cumplen la función de combatir la violencia o evitar la inmigración ilegal; pero el resultado que consiguen es separar y atemorizar pueblos y familias, y provocar la muerte de inocentes que sólo buscan una vida mejor o simplemente sobrevivir.

En el aniversario de la caída del muro de Berlín, que trajo el optimismo de inaugurar una nueva era mundial, nos hacemos eco de un reportaje de la BBC sobre los muros que siguen provocando la vergüenza a lo largo y ancho de nuestro planeta.

Las dos Coreas

Pese a la belleza natural, la zona sigue vigilada por unos dos millones de soldados

La Zona Desmilitarizada de las dos Coreas (ZDC) es una franja de territorio de 4 kilómetros de ancho por unos 250 kilómetros de largo, que divide a Corea del Norte y Corea del Sur, cortando la península coreana a lo largo del paralelo 38.

La franja fue creada en 1953, cuando la guerra entre las dos Coreas –que dejó unas tres millones de víctimas- se detuvo gracias a un cese al fuego. Esta zona, diseñada específicamente para la contención militar, es de carácter hostil y está casi despoblada de civiles. Toda la zona se encuentra permanentemente iluminada, excepto por el área de los ferrocarriles de Kaesong, Kosong, Munson y Sokcho, las dos primeras en la parte norcoreana y las dos últimas en el lado surcoreano. En medio de la Zona desmilitarizada se encuentra la ciudad de Panmmunjeom, en donde se firmó el armisticio de la Guerra de Corea. Esta ciudad está gobernada y protegida por el Comando de las Naciones Unidas, y su población, alrededor de 200 personas, son en su mayoría refugiados de la Guerra de Corea.

Durante muchos años fue considerada una de las fronteras más tensas de la Guerra Fría; aún hoy, pese a los avances en la reconciliación entre los dos países, es un territorio que refleja el conflicto latente en la península. La ZDC sigue siendo considerada como zona conflictiva. Ambos ejércitos permanecen a ambos lados de la frontera, vigilantes ante cualquier posible movimiento de su enemigo.

Lo curioso de este caso es la diversidad ecológica que se ha producido en la zona desde que se creara la división de las dos Coreas. Diversos equipos de investigación han podido encontrar en la zona más de 50 especies animales y 12 vegetales, y estiman que pueden encontrarse más de 80 tipos de |especies marinas y 50 tipos de animales mamíferos. El gobierno de Corea del Sur propuso a las Naciones Unidas que una parte de la ZDC fuera declarada reserva natural por la UNESCO.

Estados Unidos – Méjico

muro

Una pareja intenta mantener el contacto a través de los barrotes

En 1991 comenzaron a aparecer láminas que delimitaban la frontera de Estados Unidos con Méjico. Eran los primeros pasos en una ofensiva del gobierno estadounidense para frenar la inmigración ilegal, y que en 1994 llevarían a la construcción de un muro metálico que separara ambos países bajo la denominada “Operación Guardián”. La frontera entre México y Estados Unidos tiene 3.200 kilómetros, de los cuales alrededor de un tercio se encuentra dividido por este muro metálico. Se estima que el gobierno estadounidense ha invertido más de 2.400 millones de dólares en su construcción.

Familiares, parejas y amigos, separados por la alambrada, vivían emotivos reencuentros entre los diminutos huecos que dejaba la cerca. Sin embargo, 15 años después de su construcción la situación, lejos de mejorarse, ha empeorado. En 2006 el Senado y la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobaron por una amplia mayoría la resolución 6061 por la cual la valla metalizada se reforzaría con otras dos cercas de seguridad y se extendería a lo largo de 1.125 kilómetros de frontera. El poco margen con el que contaban los familiares y amigos de uno y otro lado para seguir manteniendo vivo el recuerdo y la esperanza fue suprimido de un plumazo.

En algunas zonas de la frontera no sólo hay un muro, sino tres vallas metálicas que impiden cualquier tipo de contacto a través del mismo. Su altura promedio bordea los 4 o 5 metros de altura y recientemente ha avanzado la construcción del llamado “muro virtual”, una serie de dispositivos tecnológicos como detectores infrarrojos, cámaras, radares, torres de control y sensores de tierra que han hecho más eficiente el control del límite entre ambos países.

Y mientras tanto, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Méjico, han muerto más de 5.600 inmigrantes indocumentados en su intento por cruzar la frontera, la mayoría de ellos presas de las altas temperaturas del desierto que se ven obligados a cruzar para esquivar la vigilancia.

Cisjordania

Un soldado israelí registra la mochila de un niño en uno de los check-points

Quizá el más conocido, debido a la polémica que ha despertado en los últimos años, el muro que separa Israel del territorio palestino de Cisjordania empezó a construirse en 2002, con el objetivo de proteger a los ciudadanos israelíes de los ataques palestinos. La barrera que separa ambos territorios está formada por vallas, alambradas, zanjas y placas de cemento de hasta 8 metros de alto. Algunas secciones tienen también sensores, arena para identificar huellas fácilmente, carreteras de patrullaje y zonas de separación o “buffer zones”, de hasta 60 metros. La longitud total de la barrera es de 709 kilómetros.

“Valla de seguridad” para unos, y “muro de apartheid” para otros. La barrera israelí ha generado mucha polémica, siendo censurada por las Naciones Unidas y por asociaciones pro derechos humanos. Incluso en 2004, la Corte Internacional de Justicia declaró su ilegalidad e instó a su desmantelamiento dentro de una resolución incomprensiblemente no vinculante. Pese a la condena internacional, el muro sigue en pie, destruyendo y anexionando territorios y campos palestinos, y privando a aldeas enteras necesidades básicas como la sanidad, la educación o el agua.

Esta división se hace más palpable en la propia ciudad de Jerusalén, donde la barrera que separa Jerusalén Este del resto de Cisjordania ha provocado múltiples perjuicios en la vida de habitantes palestinos de la ciudad santa y otras localidades adyacentes. Según datos de la ONU, se ha producido un descenso del 50% de palestinos que pueden acudir a hospitales especializados, debido a las trabas que pone el ejército israelí para permitirles el paso; los estudiantes deben enfrentarse cada día a la arbitrariedad de los check-points para ejercer su derecho a la educación; y familias enteras han quedado separadas por el muro.

Aproximadamente el 85% de este muro se encuentra sobre territorio palestino ocupado, por lo que sólo el 15% sigue la denominada “línea verde” que en el armisticio de 1949 fue reconocida internacionalmente como frontera de ambos territorios. La barrera se adentra en territorio palestino (en algunos lugares hasta 22 kilómetros) para proteger asentamientos judíos en la zona.

La Asamblea General de las Naciones Unidas ya aprobó en 2003 (con 144 votos a favor, 4 en contra y 12 abstenciones) una resolución no vinculante que consideraba el muro ilegal. Poco después, en una resolución similar, la Corte Internacional de Justicia también instaría al gobierno israelí a su desmantelamiento. Asociaciones como la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Cruz Roja Internacional, Médicos Sin Fronteras o Amnistía Internacional siguen luchando actualmente para que el gobierno israelí escuche la opinión internacional y detenga y revierta la construcción del muro en los territorios palestinos ocupados.

Sahara Occidental

Niños saharauis, con su bandera, en una zona del muro

Empezó a construirse en 1980, pero no se finalizó hasta 7 años más tarde. Está compuesto por paredes de arena y piedras, además de alambradas, zanjas y hasta campos minados, que se extienden aproximadamente a lo largo de 2.720 km, siendo superado en longitud sólo por la Gran Muralla China. Su altura media es de 2,5 metros, aunque varía a lo largo de su recorrido. Cada cuatro o cinco kilómetros hay desplegada una compañía militar, generalmente de infantería, aunque hay también otros cuerpos como paracaidistas; y cada 15 km hay un radar para informar a las baterías de artillería próximas.

Nace fruto del conflicto que aún hoy se vive en el Sahara Occidental, y que tiene sus orígenes en 1976, cuando España se retiró de esa zona que pasó a ser ocupada por Marruecos. Sus pobladores originales, los saharauis, apoyados por el movimiento político y militar del Frente Polisario, reclaman desde entonces su independencia de Marruecos. El gobierno de este país tomó la decisión de construir un total de ocho paredes defensivas que eviten ataques del Frente Polisario.

El gobierno marroquí construyó el muro de manera que las zonas más ricas, como las minas de fosfatos de Bucraa o la costa pesquera, quedaran en su territorio, dejando en manos de los saharauis una zona hostil del desierto del Sahara de nula importancia económica.

Además de criticar el muro, las organizaciones de derechos humanos condenan la existencia de minas antipersonales a lo largo de su recorrido. El gobierno marroquí, por su parte, dice que limpió el desierto de minas y desactivó unas 65.000.

Irlanda del Norte

Uno de los numerosos muros que se levantan en Belfast

Paradójicamente llamadas “línea de paz”, las barreras en Irlanda del Norte comenzaron a levantarse hace 40 años, en pleno conflicto entre católicos y protestantes. Su función es separar comunidades católicas y protestantes, para evitar ataques de una y otra parte. A diferencia de las anteriores, no se trata de una barrera lineal que se extiende a lo largo de varios kilómetros, sino una serie de barreras que van desde unos pocos centenares de metros hasta cinco kilómetros.

El primero de los muros, el que separa las calles Shankill y Falls, fue erigido en 1969 como consecuencia de los disturbios e incendio de casas que se produjeron ese año en el oeste de Belfast. A lo largo de los años, esta barrera ha crecido, superando los 6 metros, y ha sido acompañada por otras similares en diferentes puntos de la región.

Pese a que se han convertido en atracción turística, siguen recordando un pasado reciente de violencia entre católicos y protestantes enfrentados por la pertenencia de la provincia al Reino Unido. Además, a pesar de los esfuerzos por logra la paz en esta zona, no hay que olvidar que todavía siguen en pie y cumpliendo la función para la que se construyeron. De hecho, el año pasado se levantó un nuevo muro, en los terrenos de una escuela primaria de norte de Belfast, después de una nueva escalada de violencia entre las dos comunidades.

India y Pakistán

Campesinos cruzando la barrera fronteriza para dirigirse a trabajar

La frontera que comparten India y Pakistán, ambas potencias nucleares, es una de las más volátiles del planeta. Muros, alambradas o fortificaciones se extienden por casi la mitad de los 2.900 kilómetros de línea fronteriza; y la intención manifestada por Nueva Delhi es cubrirla prácticamente toda.

Esta sería la culminación de una barrera que empezó a levantarse a finales de la década de los años 80, en los estados de Punjab y Rajastán, con el argumento de “combatir el terrorismo”.

Un motivo frecuente de tensión es la valla de alambres, combinada con minas y alta tecnología, conocida como Línea de Control, erigida a casi todo lo largo de la frontera de facto en Cachemira, no reconocida por Pakistán.

Pero esta no es el único muro que han levantado ambos países, que van camino de fortificar todas sus fronteras como se hacía en los imperios de la antigüedad. Así, por ejemplo, India también está construyendo una barrera para sellar su frontera con Bangladesh y así detener la inmigración ilegal, el contrabando y el paso de supuestos terroristas. Una vez terminada, estará formada por vallas de alambre de 3 metros de alto y un recorrido de 3.286 kilómetros.

Pakistán, por su parte, también tiene programado la construcción de una barrera que la separe de Irán y Afganistán. En el caso de Irán, esta barrera afecta gravemente a los baluchis, que habitan en ambos lados de la frontera y también en el área limítrofe de ambos países con Afganistán, y que han quedado ahora divididos por culpa del muro.

España

Restos de ropa en la valla alambrada de Melilla

Nuestro país tampoco se libra de pertenecer a esta lista negra de muros de la vergüenza. Para evitar la entrada masiva de inmigrantes africanos sin permiso de residencia, el gobierno español decidió construir a finales de siglo XX dos barreras físicas en Ceuta y Melilla. Estas ciudades autónomas ubicadas en territorio africano, al otro lado del estrecho de Gibraltar, representan la entrada más directa a Europa desde África.

Los 8,2 kilómetros de alambrada en Ceuta y 12 kilómetros en Melilla se han ido modernizando desde su construcción en los años ’90. Las avalanchas de inmigración ilegal a territorio español registradas a principios de 2000 obligaron a las autoridades españolas y europeas a reforzar la seguridad de este sistema de tres vallas paralelas en cada ciudad. Así, se aumentó la altura de las barreras hasta seis metros, se colocaron cámaras infrarrojas, difusores de gases lacrimógenos, sistemas que impiden el uso de escaleras para pasar la valla, laberinto de cables trenzados y piquetes de 1 a 3 metros de altura.

Marruecos se opuso a la construcción de la barrera en Ceuta, ya que considera esta ciudad como parte de su territorio. Los críticos de la valla han denunciado que su existencia ha provocado la muerte de por lo menos 4.000 personas que se han ahogado intentando cruzar el Estrecho de Gibraltar para ganar acceso ilegal a España.

En octubre del 2005, más de 700 inmigrantes subsaharianos desarmados intentaron entrar en territorio español desde la frontera marroquí. Muchos de ellos fueron tiroteados por el personal de vigilancia marroquí. Además, Amnistía Internacional y Médicos sin fronteras han acusado al Gobierno de Marruecos de abandonar a centenares de refugiados en el desierto del Sahara sin comida y sin agua en 2006.

Uzbekistán

Varios soldados interceptan a una mujer en un puesto fronterizo de Kirguistán

En 1999, tras un atentado en la capital, Tashkent, el gobierno uzbeko recurrió a flanquear buena parte de su perímetro con barreras de alambre de púas, alegando que había que impedir que militantes del radical Movimiento Islámico de Uzbekistán se infiltraran en su territorio.

Buena parte de los 1.100 kilómetros de frontera que Uzbekistán comparte con Kirguistán están así demarcados. En algunos tramos de la frontera, la instalación de este tipo de cercas no es posible debido a la geografía montañosa de Uzbekistán.

En su límite sur, Uzbekistán linda con Afganistán. La barrera de alambre de púa está allí respaldada por una cerca electrificada con una corriente de 380 voltios. Por su parte, en su frontera con Tajikistán, de unos 1.500 kilómetros de longitud, la barrera de alambre de púas está reforzada por campos de minas antipersonales.

No existe información sobre cuántos kilómetros cuadrados abarcan las zonas minadas ni dónde se encuentran. Aunque Uzbekistán alega que postes y avisos alertan de la presencia de minas antipersona, Tajikistán destaca que sólo cuando una mina estalla pueden saber que esa zona es peligrosa.

 

Estos son sólo algunos ejemplos, pero desgraciadamente la lista es larga y tiende a aumentarse. Algunos países como Rusia tienen entre sus proyectos la construcción de muros, en el caso de Rusia para controlar la zona de Chechenia. Por eso, aunque hoy sea un día feliz porque celebramos la caída de un muro injusto y cruel, no debemos olvidar que aún quedan muchas barreras por derribar en este mundo para convertirlo en un lugar mejor.

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5 comentarios to “Los “muros de la vergüenza” que aún quedan en pie”

  1. camila Says:

    weno mi opinion es q estos muros dan una verguenza tremenda.
    no se como la gente se puede discriminar si son las mismas personas q ellos

  2. Adolfo Says:

    si todos prestara atencion a estas palabras tan sabias directamente no exitiria ninguno de estos malditos muros que tanto daño cusaron y seguiran causando EL HOMBRE DOMINA AL HOMBRE PARA PREJUICIO SUYO

  3. MARIA ROSA Says:

    de que nos sirve tanto hablar de paz ,de libre circulación ,de globalización ,si estos muros castigan a los más débiles ,en busca de un futuro mejor.es injusto!

  4. Los muros de la vergüenza | La Otra Mirada Says:

    […] BBC, 20 Minutos, ONG Maná, Wikipedia y Amnistía […]

  5. Ciutats dividides. | biblioteca els arcs Says:

    […] Los muros de la vergüenza que aun quedan en pie. […]

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