Las vergüenzas de la “única” democracia de Oriente Próximo

by

Un soldado israelí apunta a un niño palestino

Se autoproclama la única democracia de Oriente Próximo, ignorando la que existe en otros países de la zona como Líbano, la propia Palestina o incluso la impuesta en Irak. Sin embargo, los métodos de Israel no tienen nada de democráticos. En el punto de mira de las Naciones Unidas y de la opinión pública internacional por la construcción de un vergonzoso muro fronterizo y por sus continuos ataques a la población palestina, la supuesta democracia de Israel tampoco respeta un derecho fundamental como el de la libertad de expresión.

El único delito de Anat Kamm, periodista y ex soldado del Tsahal, fue fotocopiar los documentos que demostraban que las Fuerzas Armadas israelíes tienen orden de matar a los buscados palestinos en sus operaciones de captura en los territorios ocupados, incluso si no oponen resistencia armada, en lugar de arrestarlos con vida. Una orden ilegal según el Derecho Internacional y el propio Tribunal Supremo israelí, que obliga a detenerlos para ser juzgados. En cualquier otra democracia, el caso sería investigado y los culpables juzgados. En Israel, en cambio, no se juzga al que comete la masacre, sino al que la destapa.

Anat Kamm se encuentra bajo arresto domiciliario desde Enero, acusada de poner en peligro la Seguridad pública nacional, mientras que el periodista que lo publicó, Uri Blau, del diario Haaretz, está refugiado en Londres por temor a ser también encarcelado. Kamm se enfrenta ahora a una pena que podría llegar a la cadena perpetua. Mientras tanto, Blau ha sufrido el acoso de las fuerzas militares, que han registrado su casa y mantienen vigilado su teléfono móvil, ordenador portátil y servidor de e-mail. También ha sido advertido que si vuelve a Israel “podría ser acallado para siempre e inculpado por crímenes relacionados con el espionaje”.

Lo más curioso de esta situación, es que el artículo que originó el escándalo, titulado “Licencia para matar” y aparecido en el diario Haaretz el 27 de Noviembre de 2008, ya pasó la censura militar en su momento, algo a lo que se someten todos los artículos publicados en esta particular democracia. La ONG israelí B’Tselem denunció entonces que las autoridades se precipitaron a buscar la fuente de la filtración, ignorando los crímenes que demostraban esos documentos. Y es que lo más sorprendente es cómo nadie se escandaliza por el hecho en sí: las directrices escritas que obligan a los soldados a ejecutar a los militantes palestinos en lugar de arrestarles, como ordenan los tribunales. Pocos periodistas han seguido tratando el asunto una vez que se destapó, y entre la población israelí abundan los calificativos despectivos hacia Anat Kamm. La llaman “traidora” por “arriesgar la vida de los soldados israelíes”, e incluso la califican de “boba e inmadura jovencita”. Y el responsable del Shin Bet, el servicio de inteligencia y seguridad interior israelí, Yuval Diskin, aprovecha el apoyo popular para enviar un mensaje a los periodistas, advirtiendo que hasta ahora “hemos sido demasiados sensibles hacia la prensa”…

El profesor Zohar Kampf, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, experto en comunicación y periodismo, intenta explicar el por qué de la actuación del pueblo y las fuerzas de seguridad de Israel. “Es un caso muy sensible que también lo hubiera sido en cualquier democracia occidental, donde la información confidencial es siempre muy sensible, pero no creo que vayan a condenar a Anat Kamm a cadena perpetua, como se ha sugerido”, dice Kampf. “Es cierto que Kamm ha quebrado la confianza que le dio el ejército, y por lo tanto se la debería castigar. Pero no creo que debiera de ser un castigo muy severo. Al fin y al cabo ha denunciado posibles crímenes de guerra. Se comportó como una ciudadana consecuente. Ahora bien, habría bastado con que hubiera tomado los dos o tres documentos sobre este asunto y no los 2.000 documentos que tomó de la jefatura central”, continúa el profesor Kampf.

Eso sí, el profesor Zohar Kampf concluye que “más grave que la filtración es la orden que dio el general Yair Naveh a los soldados. Yo esperaba que la opinión pública pidiera explicaciones al ejército pero no ha ocurrido así. Los israelíes creen que su país está amenazado por la comunidad internacional y tienden a defenderse de esa manera”.

Mientras el caso se debate en la prensa y en los juzgados, Anat Kamm sigue con su arresto domiciliario, a la espera de una sentencia que podría llevarle de por vida a la cárcel. Sólo se le permite el contacto con algunos de sus familiares más próximos. Mientras tanto, los verdaderos culpables, los asesinos sin piedad del ejército israelí, siguen en libertad, con licencia para matar. Son las vergüenzas de una democracia, la de Israel, que se mantiene con un modelo de libertades y tolerancia muy deficitario. Y con una censura que recuerda a la de Irán, como puntualiza la premio Pulitzer norteamericana Judith Miller.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: