Archive for the ‘Experiencias Solidarias’ Category

El diario de una aventura en África

7 septiembre 2010

José Antonio Bo y una de sus compañeras voluntarias durante el transcurso de sus actividades en Calabar, Nigeria.

Atrapacaminos no es sólo un blog, es un diario de viaje, de una aventura, de un sueño hecho realidad; un trozo de espacio cibernético que nos acerca la lejana Nigeria a través de los ojos de un voluntario que comparte sus pensamientos y sentimientos en el día a día en Calabar, una de sus ciudades.

Su autor es José Antonio Bo, uno de los 17 voluntarios que el pasado mes de Junio pusieron rumbo a Nigeria dentro del programa de voluntariado de la asociación sevillana Mujeres Entre Mundos, del que ya hablamos en su momento. Allí pasarán 12 meses colaborando con la ONG local Qua Women Union, y conociendo de primera mano la realidad africana.

El blog que escribe José Antonio es la mejor forma de saber cómo vive, cómo siente un voluntario una experiencia de este calibre. Por eso, desde Maná os recomendamos su lectura y, quién sabe, puede que a alguno de vosotros os ayude a dar el paso definitivo para embarcaros en una aventura tan bonita como es el voluntariado internacional.

Con las buenas sensaciones y el ánimo que nos transmite el saber que hay gente como José Antonio y sus 16 compañeros de aventura, todos ellos jóvenes con inquietudes solidarias que trabajan para hacer de este un mundo más justo, damos la bienvenida a un nuevo curso en Maná, en el que seguiremos desarrollando el Proyecto de Cooperación que llevamos a cabo en Nigeria, “Sed de Agua”, y en el que retomaremos la organización del Campo de Trabajo Social, que este año vuelve cargado de novedades.

Como siempre, gracias por estar ahí y ayudarnos a conseguir un mundo más justo y solidario.

Hannah Taylor, la niña que lucha contra la pobreza

6 julio 2010

Hannah Taylor con una de las huchas en forma de mariquita con la que lucha por un mundo mejor

Hannah Taylor es una niña de 12 años que vive en Winnipeg, Canadá. Cuando tenía cinco años, vio a un indigente comiendo de un contenedor y empezó a preguntarse por qué había gente que vivía así. Hannah no podía entender cómo era posible que hubiera personas sin comida y sin casa, algo que nunca le pudo contestar su madre, que le sugirió que si tanto le preocupaba ese tema quizá ella podría hacer algo por esas personas.

Al día siguiente, Hannah llegó a clase y le contó a sus compañeros el problema de los indigentes. Entre todos decidieron realizar pequeñas obras de cerámica y pasteles que fueron vendiendo para recaudar fondos para un refugio de indigentes, al tiempo que recogían ropa para ayudarles. Este pequeño gesto se convirtió en una bola de nieve que fue creciendo sin parar. Al año siguiente, con 6 años, Hannah fundaba la Ladybug Foundation (Fundación Mariquita) una organización dedicada a terminar con este fenómeno y que debe su nombre a las huchas con formaba de mariquita que Hannah y sus compañeros realizaron para recaudar dinero. Desde entonces, la Fundación ha conseguido recaudar más de 2 millones de dólares.

“Lo que espero en lo profundo de mi corazón, es que todos vean a los indigentes como personas”, dice Hannah Taylor. “Ellos son iguales a ti y a mí, sólo que han caído en malos tiempos…” Por ello, la Fundación Mariquita trata de elevar la conciencia y recaudar fondos para beneficiar a los indigentes. La componen enteramente voluntarios que han sido inspirados por la amorosa visión de Hannah para que todas las personas tengan derecho a un hogar cálido y seguro.

Durante estos años, Hannah se ha reunido con el Presidente de Canadá y con varios hombres de negocio para conseguir fondos para su Fundación. Además, ha recibido varios premios, incluyendo el Premio Brick 2007, el cual es presentado a personas con una edad inferior a 25 años que han hecho una contribución significativa a las vidas de los demás. En 2007, Hannah también era la persona más joven que alguna vez fuera premiada con el Premio de las 100 Mujeres Más Poderosas de Canadá. Además, ha recibido una invitación para trabajar durante los próximos siete años con el Premio Mundial de los Niños por los Derechos del Niño.

Pero no todo han sido buenas noticias. Hannah recordaba con dolor uno de sus peores momentos desde que decidió crear la Fundación. Fue “cuando dos de mis amigos murieron por no tener un techo. Encontraron a uno de mis amigos, Patches, a la orilla del río; se había ahogado. Tenía exámenes y no pude ir a su funeral. El otro, se heló hasta la muerte porque no pudo encontrar un sitio donde dormir. Éstas son las cosas mas tristes y más duras“.

Pese a ello, Hannah sigue trabajando incansable para terminar con este problema. Cuando la fundación logre su objetivo las personas se tratarán unas a otras como si fueran de la misma familia, los sintecho tendrán hogares y no tendrán que seguir comiendo de cubos de basura. “Si en tu corazón hay algo en lo que crees y lo intentas con todas tus fuerzas, puedes ayudar a que nuestro mundo sea mejor sin importar la edad que tengas“, defiende Hannah Taylor, el claro ejemplo de que un mundo mejor es posible. Lo único que hace falta es ilusión y ganas de cambiar las injusticias que nos rodean.

Voluntariado internacional en Nigeria

14 enero 2010

El Servicio de Voluntariado Europeo ofrece numerosas becas para realizar voluntariado internacional

La Asociación Mujeres entre Mundos, con la que Maná colabora en su último proyecto de cooperación al desarrollo, ha puesto en marcha un proyecto de voluntariado internacional en Nigeria. Enmarcado dentro del Programa Juventud en Acción, del Servicio de Voluntariado Europeo, este proyecto cuenta también con la colaboración de la asociación Qua Women Union, situada en Eket (Nigeria), y que cumplirá la labor de organización de acogida.

El proyecto, llamado “Conoce lo Desconocido”, consiste en realizar servicios de voluntariado durante 12 meses en la ciudad nigeriana de Eket. A él pueden optar jóvenes españoles o extranjeros pero que residan en Andalucía y tengan entre 18 y 30 años. La organización seleccionará a 17 en total que serán acogidos en Nigeria por la asociación Qua Women Union desde el 15 de junio de 2010 hasta el 31 de mayo de 2011.

Las personas que asistan como voluntarias tendrán todos los gastos pagados durante el año de estancia en Nigeria. Esto incluye gastos de viaje (ida-vuelta), alojamiento, comida y transporte gratuito por la ciudad de Eket. Asimismo, los voluntarios recibirán una gratificación de 50 euros al mes.

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“Para mejorar el futuro lo único que hace falta es que la gente cambie el chip”

31 octubre 2009

El próximo 8 de enero cumplirá 25 años trabajando con niños de barrios marginales sevillanos, como El Vacie, Torreblanca o las Tres Mil viviendas. Sus armas: un balón de fútbol y toneladas de ilusión. Se llama Jorge Morillo y hace unos años ya tuvimos el placer de conocerle y escuchar su experiencia en un Campo de Trabajo organizado por Maná. En las pasadas Jornadas de Voluntariado de la Universidad tuvimos la fortuna de volver a encontrarnos con él y no quisimos desaprovechar la oportunidad de charlar un rato. Esto fue lo que nos contó.

Jorge Morillo

Jorge Morillo, educador social, sosteniendo un simbólico balón con la forma del globo terráqueo

-¿Qué te hizo embarcarte en esta aventura solidaria?
Lo primero fue el tener conciencia a través de que mi madre lleva enferma más de 50 años, y ya sea por educación, por solidaridad o porque en este caso era mi madre, pues lógicamente siempre he tenido una conciencia diferente a los demás por haberla visto siempre enferma y ella habernos educado de una forma diferente. Después, es verdad que hace 25 años tomé una conciencia directa concretamente con el tema que llevo desarrollando todos estos años con niños marginados, pero el epicentro o la raíz lógicamente está en mi familia.

-¿Por qué elegiste el fútbol como herramienta para educar?
Lo elegí sencillamente porque conocía el mundo del fútbol, había estado en los escalafones inferiores del Betis, después estuve jugando y ya con 23 años, cuando vi que ya no tenía oportunidad, más que dejarlo tomé otros caminos. Pero elegí el fútbol simplemente porque era lo que más me gustaba. Podía haber elegido atletismo u otra cosa, da igual la herramienta, pero escogí el fútbol porque es en lo que me siento más cómodo y más identificado.

-El 8 de Enero cumplirás 25 años con este proyecto de “Educar en la calle a través del fútbol”, un proyecto que te ha dado muchas alegrías pero también has vivido alguna época de bache, ¿no?
Uf, concretamente recuerdo un bache grave que fue hace 4 ó 5 años en el que estuve a punto de cerrar esta historia, porque sentía que era una pérdida de tiempo, que yo ya había terminado lo que había hecho, que había logrado estar 20 años… pero a los dos meses, en una charla coloquio en Cartagena me preguntaron desde el público que cómo veía el futuro, y eso me hizo replantearme seriamente cómo sería el futuro y decidí reabrir el proyecto, prometiéndome a mi mismo nunca más abandonarlo. Más que creerme imprescindible, me siento una persona necesaria. Eso me lo ha demostrado todo el trabajo realizado y el ver todo el trabajo que me queda por hacer. Tomé conciencia de todo el aporte que podía ofrecer a los niños y a la sociedad en general.

-¿Cuál es la recompensa a este trabajo?
Sentirme útil y ver que al menos algunos de los niños consiguen tener más oportunidades en la vida y salir de esa miseria. Hace unos cinco años me paró un hombre por la calle. Tenía 26 años, de profesión cochero de caballos, padre de dos hijos; aunque yo no lo recordaba, él me dijo que vive en las Tres Mil viviendas y que cuando era pequeño jugaba conmigo al fútbol, y que gracias a ello, él y otros son hoy en día personas integradas y con una vida digna.

-Para terminar, nosotros te volvemos a repetir esa pregunta que te hizo recapacitar, ¿cómo ves el futuro?
Yo siempre he pecado de ser un hombre, más que optimista, esperanzador. Y siento que todo lo que queda por hacer se hará. Lo único que uno tiene que poner es el alma, el corazón, las manos, lo que uno tenga. Para mejorar el futuro lo único que hace falta es que la gente cambie el chip. Sí que es verdad que últimamente nos está ganando, quizá por goleada, la insolidaridad o el egoísmo, pero yo pienso que en cualquier momento el ser humano tomará conciencia y cambiará su forma de ser y que en un futuro cercano no necesitaremos contar el número de voluntarios, sino que todas las personas serán voluntarias por naturaleza.

Si quieres conocer más sobre Jorge Morillo y su labor, puedes visitar su web o ver el interesante documental “El fútbol como excusa” sobre su trabajo en alguno de esos barrios marginales (Parte I, parte II y parte III del documental)

Imágenes de las Jornadas de Voluntariado en la Universidad

29 octubre 2009

Stand de Maná en las Jornadas de Voluntariado de la Universidad de Sevilla

Stand de Maná en las Jornadas de Voluntariado de la Universidad de Sevilla

Stand de Maná en las Jornadas de Voluntariado de la Universidad de Sevilla

Stand de Maná en las Jornadas de Voluntariado de la Universidad de Sevilla

Stand de Maná en las Jornadas de Voluntariado de la Universidad de Sevilla

Stand de Maná en las Jornadas de Voluntariado de la Universidad de Sevilla

 

 

Experiencias del Campo de Trabajo de Maná

8 abril 2009

En un café del centro, un día de lluvia… nos encontramos después de dos meses para contaros nuestra experiencia en el campo de trabajo de Maná. Ninguna de las dos sabíamos cómo iba a ser aquello, qué nos íbamos a encontrar, a quiénes, y cuál era nuestro papel como acampadas. Lo único que sabíamos, y en lo que coincidíamos sin conocernos, era que teníamos ganas de ayudar.

Esta necesidad por ayudar a los demás hizo que, desde muchos puntos de España, personas como nosotras sintieran nuestra misma inquietud. Aquel verano nos reunimos doce acampados y siete monitores dispuestos a ofrecer lo mejor de nosotros mismos.

Nos repartimos en tres grupos. Algunos de nosotros íbamos a un centro de discapacitados psíquicos con los que paseábamos y jugábamos en la piscina. Otros íbamos a los domicilios de algunas personas para hacerles compañía y pasear con ellos. Y el tercer grupo se dedicó a hacer talleres y a debatir diferentes temas con adolescentes.

Nosotras íbamos con la intención de ayudar y nos quedamos con la sensación de que nos llevamos mucho más de lo que hemos dado. Cada sonrisa y cada mirada que hemos recibido nos han hecho sentir cosas que no sabemos explicar con palabras. Nos vinimos llenas de cariño y gratitud, e incluso sentimos que hemos crecido como personas.

Estos 17 días nos han sabido a poco, nos quedamos con ganas de más y nos encantaría volver el año que viene. Hemos encontrado con creces lo que buscábamos, y además, nos hemos formado, nos hemos divertido, y hemos hecho muy buenos amigos con los que hemos compartido todas estas sensaciones.

Para nosotras ha sido una experiencia inolvidable y ha supuesto el principio de una lucha por un mundo más justo y solidario.


Raquel y Marta son dos voluntarias que estuvieron en el último Campo de Trabajo que organizó Maná y que quisieron escribir este artículo para describir su experiencia y animar a más personas a aprovechar esta oportunidad de pasar un verano diferente que ofrece nuestra ONG. El artículo se escribió para aparecer en el último Réplica (el boletín que trimestralmente editamos desde Maná) y hoy lo reproduciemos aquí para el que no tuviera oportunidad de leerlo. Recuerda que si estás interesado en participar en los Campos de Trabajo de Maná encontrarás toda la información aquí. Este año tendrá lugar la segunda quincena de Julio en la localidad de San Juan de Aznalfarache, muy próxima a Sevilla capital.