Réplica nº2 (Febrero 2003)

EDITORIAL

Atrás ha quedado el año 2002 sin que ya apenas recordemos sus acontecimientos más importantes, los conflictos armados y desastres naturales que sucedieron en él. Todos han sido ya olvidados, junto a los miles de muertos anónimos e inocentes. A lo sumo recordaremos este año finalizado por dos o tres imágenes fugaces, y entre estos recuerdos no faltará el último mundial de fútbol de Corea o la primera edición de OT. Atrapados en la intencionada dinámica de los medios de comunicación: saturación de imágenes impactantes, utilización repetitiva de palabras exóticas que nos llamen la atención (burka, status quo, chapapote) En ausencia de análisis serios, objetivos, los ciudadanos recibimos a diario una  imagen incompleta e inconexa, engañosa de la realidad porque la mayoría de las noticias que aparecen en la prensa radio o televisión vienen maquilladas, manipuladas por los intereses políticos y económicos de las clases altas. Ya no resulta interesante a los medios de difusión hablar de Afganistán, por ejemplo; y cuando EE UU ataque a Irak para poder quedarse con su petróleo nadie hablará de Galicia. No importará que la mujer continúe tiranizada bajo el burka o que siga llegando chapapote a las rías gallegas. Se hablará de otra cosa, de otros temas, al tiempo que se incrementará –otro poco más– los programas de prensa rosa o los reportajes deportivos. En ningún debate televisivo o editorial de los periódicos más importantes de este país se dirá que más del 80 % de la riqueza mundial sigue estando en manos del 25 % de la Humanidad, condenando a la miseria, hambre y muerte al resto. Seguramente, los políticos españoles seguirán discutiendo si el año 2002 fue un año bueno o malo para España y sus ciudadanos. Para nosotros lo que es obvio es que durante el año 2002 siguió creciendo el hambre, la pobreza, la deuda externa, las injusticias y las guerras en la mayoría de los países de África, Sudamérica y Asia. Pero de este hecho no le gusta hablar a casi nadie.

La Batalla del Bien contra el Mal

Raúl Esquinardo

El Presidente de EE UU lo tiene claro: hay que atacar Irak cuanto antes. Aznar, Blair y Sharon también lo tienen claro: hay que apoyar incondicionalmente a Bush. Sadam Hussein lo tiene clarísimo: “Si quieren guerra la van a tener”. Hay muchos, como Chirac o Schröeder, que no lo tienen tan claro y por eso se desmarcan… Los hay que no parecen tenerlo demasiado claro hasta el momento: los inspectores de la ONU, pobres personas que tienen poco que decir aunque escriban informes. Arafat, por su parte, lo tiene tan oscuro que no tiene aliento ni para poder opinar.
El caso es que suenan tambores de guerra. El mecanismo bélico está a punto de ponerse en marcha. Medio mundo se prepara para acribillar un país por simples suposiciones, por una deuda histórica, por interés de varios y miedo de muchos.
A EE UU le da más o menos igual que Sadam Hussein esté creando armas de destrucción masiva, lo que no soporta es que alguien que no sea él posea tanta cantidad de petróleo y gas natural como para abastecerse, abastecer y liderar el mundo durante varias décadas. No soporta que un musulmán, como aquel que derribó las torres gemelas, si es que fueron ellos, le reste la posibilidad de ser más poderoso de los que es. Ah, y por supuesto que la vida de supongo que miles, y ojalá no millones de personas…, no valen nada. Además, sólo son “daños colaterales”.
Sr Bush: usted que no quiere el bien, se hizo con el “oro” de Afganistán y ya no le importa Bin Laden, y así será con Irak y Sadam. Usted no piensa más allá de su trono, usted es peor que la ETA. Y el gobierno español, con Aznar a la cabeza, que lo apoya, demuestra ser igual de malo que usted, o peor.
¿Cómo puede defender el bien en la lucha contra el mal alguien capaz de explotar decenas de países del Tercer Mundo, alguien que se enorgullece de tener implantada en su país la pena de muerte, alguien capaz de apoyar la masacre de Israel a Palestina, alguien capaz de utilizar el atentado de las torres para hacerse con el dominio de territorios ricos y deseados desde siempre, pero ahora con respaldo internacional? Usted no abanderan nada que no esa el capitalismo, el abuso de poder o la falta de escrúpulos. Usted no representa al pueblo norteamericano, o al menos eso espero, porque no se representa ni a sí mismo… Usted no quiere a Nadie. Para atacar un país hacen falta pruebas, pero para eso está la “guerra preventiva”, ¿verdad? La paz se construye de muchas maneras… pero, ¿con la guerra, Sr Bush?
Por cierto, si Bush es mi Presidente, como de todo el mundo: ¿por qué no puedo votar en las elecciones norteamericanas?

…Que alguien me lo explique. Guerra contra Irak: no en nuestro nombre.

EDUCACIÓN PARA EL DESARROLLO: La Explotación Infantil

Maná

La Convención sobre los Derechos de la Infancia firmada en 1989 por la mayoría de los países del mundo obliga a los gobiernos a proteger a los niños de “la explotación económica y de realizar ningún trabajo que pueda ser peligroso o interferir en la educación del niño, o que sea peligroso para la salud física, mental o espiritual del niño o para su desarrollo social”. En ella también se estableció los 14 años de edad mínima, prohibiendo el trabajo que pueda amenazar la salud, la seguridad o la moral para los niños que sean menores de 18 años.
A pesar de esta Convención y la Declaración Mundial de los Derechos del Niño, la mayoría de las ONGs y la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) estiman que más de 400 millones de niños son explotados en todo el mundo, trabajando más de doce horas al día en condiciones infrahumanas.
El 17 % de la población trabajadora activa y total de África son niños con edades comprendidas entre los 4 y 15 años, existiendo países como Costa de Marfil donde representan el 54 % de los trabajadores. Los diferentes trabajos que realizan se pueden clasificar en cuatro tipos. En primer lugar, los niños y niñas que son explotados por multinacionales europeas y norteamericanas que subcontratan a empresas de los países no desarrollados que utilizan estos niños porque son más baratos y dóciles que un adulto y producen casi lo mismo. Así, las empresas occidentales consiguen reducir costes y aumentar beneficios sin que organismos internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional digan nada.
Otro tipo de explotación infantil es la sexual. Muchos turistas occidentales eligen como destino países del sudeste asiático, África, América Latina o el Caribe porque en ellos pueden abusar de niñas y niños. Los niños vírgenes son los más codiciados, seguidos de los más jóvenes, porque muchos turistas occidentales tienen la creencia errónea de que de esta manera no van a contraer el SIDA.
Las mafias internacionales que se dedican al tráfico de órganos también utilizan a los niños de numerosos países del Tercer Mundo para poder conseguir “su mercancía”. Países como EE UU o Israel son los que más demandan estos órganos, pagando por un riñón o el corazón de un niño unos 13 millones de las antiguas pesetas.
Por último, más de medio millón de niños han sido reclutados forzosamente en 87 países para luchar en guerras, siendo estos utilizados como “carne de cañón”, al ser colocados en primera línea de batalla.
Todas estas formas de explotación infantil tienen unas consecuencias terribles en el niño. El cansancio de horas y horas de trabajo en posturas forzadas, en ambientes inadecuados y expuestos a menudo a productos tóxicos, provoca numerosos daños físicos y psicológicos, impidiendo a su vez que el niño viva una infancia digna, y careciendo del derecho a recibir una educación básica.

Entrevista a José Hernández de Toro

 J. Antonio Rodríguez, Lourdes Regalado y Carmen Santacruz

José Hernández de Toro es el Director territorial de Andalucía y Canarias de Intermón Oxfam. Intermón surge en el año 56, como iniciativa de los jesuitas, para apoyar las obras misionales en países desfavorecidos. Desde el principio, la principal línea de trabajo han sido los programas de cooperación al desarrollo con grupos de trabajo sureños. En ellos, lo más importante es que sean las asociaciones locales quienes identifiquen cuáles son sus necesidades.

RÉPLICA: ¿Cuáles son vuestras principales líneas de actuación al respecto?
JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ: En Intermón, trabajamos fundamentalmente en cuatro direcciones. Éstas son: Programas de desarrollo a largo plazo; Acción humanitaria, no sólo socorriendo a la gente que sufre, por ejemplo, catástrofes naturales, sino también prevenir esas situaciones de catástrofe; la actuación social: estudios, campañas de movilización, presión política, trabajo educativo…; y por último, el comercio justo.
R.: ¿Qué es, exactamente, el comercio justo?
J.A.H.: El comercio justo surge en una reunión de las Naciones Unidas durante los 60. En ella, los países empobrecidos plantean que su problema no es la falta de ayuda de los países del norte, sino la imposibilidad de ejercer un comercio en condiciones justas, con el cual podrían salir adelante sin necesidad de intervención extranjera. No sólo se trata de denunciar su situación de injusticia, sino buscar que cambien las reglas mismas de comercio, ofreciendo canales justos y alternativos de comercio a los países del Sur. La elaboración de todos ellos posee cinco características: no hay explotación infantil, no existe discriminación de la mujer, se pagan salarios dignos por ellos, se respeta el medio ambiente y se respetan las estructuras y entornos sociales de los trabajadores. Por otra parte, no puede haber comercio justo sin consumo responsable: actuar en consecuencia nos corresponde a cada consumidor. Además, disponemos de mecanismos que garantizan que realmente no habrá explotación.
R.: ¿Qué opinas de la globalización?
J.A.H.:
Es curioso apreciar que este término ni siquiera aparece en el diccionario. Hay una tendencia a polarizar su significación. O se la culpa de todos los males de la Humanidad, o se la presenta como la solución a ellos. Es una consecuencia de unas opciones políticas, sociales y económicas. La globalización es muy parcial, nosotros podemos exportar nuestros productos a cualquier lugar, pero otros como los del sur no pueden entrar en Europa a causa de los fuertes aranceles. Es una globalización asimétrica. No estoy en contra de la globalización, sólo quiero que sea justa.
R.: ¿Por qué es tan negativo el consumismo?
J.A.H.: El nivel de consumos que hay ahora mismo en el mundo es absolutamente insostenible. El Planeta no resistiría que todo el mundo consumiera al nivel de Occidente. Por eso, hay que tener conciencia de que cuando estás derrochando, estás consumiendo los recursos que otra gente necesita, además de estar contaminado el planeta. El consumismo nos aleja de sentir las injustitas y ver el problema mundial centrándonos egoístamente en nosotros mismo, pero caemos en la trampa y seguimos el juego.
R.: ¿Por qué la gente desconoce el comercio justo o no se aventura con él?
J.A.H.: En principio, este proyecto es relativamente joven. Está ahora en plena expansión. Aparte de que se desconoce su existencia, nos encontramos el problema añadido de que la gente prefiere comprar otros productos a un precio más barato a pesar de que haya sido creado mediante la explotación de personas. A menudo, ni siquiera es consciente de ello, pero la desinformación le lleva a irse por lo más cómodo a corto plazo, debido al extendido valor del individualismo en la sociedad.


LITERATURA SOLIDARIA: “Algunas Verdades”

Rorro

Al despertar esta mañana
miré mis manos
y las encontré ensangrentadas.
…y me pregunté qué,
qué había yo hecho
,
y corrí desesperado por calles,
por suburbios en los que jamás
el sol ha acariciado sus sucias fachadas,
preguntándome qué,
qué había yo hecho
,
y vi a numerosos vagabundos
buscando comida entre la basura,
a niños pobres pidiendo dinero
a las puertas de los comercios,
y allá donde iba encontraba, frente a mí,
el rostro desnudo de la miseria,
mirándome con sus ojos, pidiéndome ayuda.

Incapaz de seguir mirando a otro lado,
de desayunar impasible ante las noticias
de guerras, sufrimiento y hambre,
comprendí que la sangre que tenía en mis manos
era la de todos esos pobres que ignoraba
y me pregunté qué,
qué había hecho yo para no poder remediar
tanta injusticia, tanta crueldad
.

Triste me dirigí hacia mi casa,
abatido, desilusionado de mi ser,
pensando en todas las cosas
que tenía que cambiar en mi vida.




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