Réplica nº5 (Julio 2004)

EDITORIAL

Llega el verano, termina un nuevo curso y desde Maná lo hacemos con la satisfacción de ver cómo seguimos creciendo en el trabajo de hacer este mundo un lugar más justo y solidario. Este curso 2003/2004 que ya termina lo recordaremos por ser en el que completamos nuestro primer proyecto solidario internacional. En Marzo, dos voluntarios de nuestra organización viajaron a Benín para entregar el dinero recogido y ver in situ la situación que vive esa zona para futuros proyectos. En este número nos contarán sus experiencias en el país africano.
Pero este sólo es un paso, el primero de los muchos que hay que dar para mejorar la situación actual. Sólo hace falta abrir un periódico un día cualquiera para comprender todo el trabajo que queda por hacer. Nos alegrábamos, por ejemplo, de la retirada de tropas en Irak, cuando ahora nos sorprenden con el envío de más tropas a Afganistán. Alguien debería enseñarles a esos políticos y los sectores de la sociedad que los apoyan que una guerra no es menos ilegal porque salga poco por la tele.
Hay que seguir, por tanto, denunciando las causas de las injusticias y luchando por un mundo más solidario. No hay mayor satisfacción que ver el resultado positivo de tu trabajo, como nos ha pasado con nuestro proyecto en Benín. Las fotos de esos niños que miran, más allá del objetivo de la cámara y de la distancia real que nos separan, directamente al corazón, son el mejor incentivo para continuar nuestra lucha. Porque cuando nuestras fuerzas flaquean sólo hace falta recordar que detrás de nuestro esfuerzo hay siempre una vida, una sonrisa o unos ojos que agradecen nuestro trabajo.

¡No puedo con tanto! (Opinión)

Lourdes Regalado

Mi vida es un desastre. Cuantísimo estrés y cuantísimos problemas. Me siento realmente absorbida por este mundo que tan injusto es conmigo. Qué pesadilla.
Mi psiquiatra dice que trate de relajarme, y mi madre que hay cosas peores.
¡¡¿Peor que lo mío?!!
Claro que no soy una mujer maltratada por su pareja, pero mi marido me pone igualmente de los nervios con su falta de comprensión hacia mí y con sus caprichos. Lo último que se le ha antojado es un reproductor de DVD. ¿Y mi cámara digital con conexión USB, batería de ión litio, zoom óptico 3x y pantalla giratoria para cuando?
Tampoco vivo debajo del puente ni en una chabola, pero muchas veces lo preferiría, al precio que está la vivienda. Ellos sí que saben: ¡todo el día al aire libre, sin tener que pagar ni letras ni hipotecas!
No tengo la desgracia de esos pobres negritos del Tercer Mundo que tienen que caminar horas para ir a por agua o al colegio, pero al menos ellos no tienen mi riesgo de que se les pare el coche en mitad de la carretera, ni de tener que buscar aparcamiento ¡y encima pagar a un vovis cuando al fin encuentro uno!
Tampoco soy una yonqui de ésos que van por ahí vagabundeando, y, sin embargo, a menudo tengo que pasar la tortura de aguantarlos cuando paseo por las calles del centro o entran en el bar donde intento tomarme una cerveza tranquilamente. Vaya pintas. Yo, la verdad, es que no los entiendo. Si saben que el SIDA está ahí, ¿para qué se drogan? ¿Y para qué se hacen alcohólicos, si saben que no tienen dinero? Yo, para hacerles un favor, cada vez que me piden algo nunca les doy nada; así no se lo gastan ni en whisky ni en drogas.
Por otra parte, no soy una inmigrante ilegal de los que apresan en las costas y tienen que devolverlos. No digo que tengan la culpa del todo, pero ¿a quién se le ocurre venir en patera y sin tener papeles? De todas formas, en esto no estoy de acuerdo con el gobierno ya que, aunque no podamos acogerlos a todos (porque no cabríamos y nos quitarían todo el trabajo), creo que a algunos sí se les debe dejar, aunque sea, que recolecten fresas, pobrecillos.
También sé que no vivo en un país de esos donde todo el mundo está desnutrido, pero ¡no saben ellos el hambre que yo paso cada vez que me pongo a dieta!
Y tampoco estoy desempleada, pero esto me obliga a levantarme temprano cada día y soportar las infamias de mi jefe y de todo cuanto me rodea en la oficina donde trabajo. Este empleo, mi pareja, mi casa, las dietas, la Bolsa, el gimnasio, la hipoteca, las compras, la Cuenta Ahora, el coche, los atascos, las obras del metro, las deudas, las prisas, me mantienen completamente atosigada, atrapada e histérica: Yo sí que soy una presa explotada, y no los de Guantánamo.
No sé qué hacer. No puedo hacer nada. Y a veces incluso he pensado en apadrinar a un niño pobre o en colaborar con una ONG, pero, ¿de dónde saco el tiempo? ¿y el dinero? No es por falta de ganas, es porque no tengo un momento libre, y los pocos de que dispongo, tengo que aprovecharlos para descansar, que un día de estos reviento. Además, ¿y a mí, quién me ayuda?
No gano para prozac. Qué ansiedad. Qué estrés. Mi vida es un fracaso, un drama, una hecatombre…
…Y sin nadie que me ayude. Desde luego que qué egoísta es la gente. No sé dónde vamos a llegar.

Conocer y sentir África (Opinión)

Emilio Ruiz

Al llegar de África, todo el mundo me pregunta: Bueno, y ¿África que tal? Cuenta, cuenta…
Y a todos le respondo lo mismo, un escueto muy bien. Porque, ¿cómo puedo contar todas las sensaciones que África me ha hecho sentir? Siempre es bueno el recurso de contar alguna anécdota graciosa para desviar la atención, porque si realmente quieres que hablemos de África siéntate y hablemos sin tiempo y sintamos África juntos, pero no pretendas que te resuma África en 10 minutos de charla, ya que, ni se puede, ni soy la persona indicada pues solo he convivido con una parte de ella durante 25 días. Eso sí, suficiente para enamorarte de sus gentes y aprender, sobre todo eso, aprender tanto de un estilo de vida tan diferente al mío, pero tan gratificante.
La llegada es impactante por el enorme calor que te viene de golpe al salir, semejante a los peores días de verano en Sevilla pero con mayor intensidad. En el ambiente se respira vida, mucha vida que no deja fluir por todos los rincones a todas horas y eso hace que te des cuenta de que no es sueño, has llegado a Cotonou, la ciudad más importante de Benin.
La vida en Cotonou es algo caótica y muy diferente a la de los poblados del norte. Es en la ciudad donde encontramos las mayores diferencias. Me impactó muchísimos ver gente con lepra, polio, diversos cánceres que vivían solo de pedir limosna en la calle y si querían desplazarse la única forma era arrastrándose. Parece increíble que esto suceda provocado por enfermedades que ni siquiera conocemos porque están erradicadas en nuestros “países desarrollados”.
Es difícil, muy difícil explicar este viaje, puedo revivir momentos que sin duda me han marcado como la visita al hospital que tiene la orden de San Juan de Dios, donde los enfermos esperaban horas, tal vez días, a ser atendidos y no precisamente por un resfriado, pero eso no quitaba que cuando tu pasabas a su lado te regalasen su mejor sonrisa dándote los buenos días. Es imposible no compararlo con la consulta en cualquier ambulatorio de aquí. Y es que en ese simple gesto podemos ver tres cosas que nos diferencian  muchísimo de ellos. Por un lado la educación, porque cada vez es más normal no recibir los buenos días cuando entras en cualquier establecimiento aquí en España y eso allí es impensable. Después podemos ver la enorme capacidad de sufrimiento que tienen, porque, por muchas adversidades que les vengan, siempre van hacia delante, con una fuerza inconmensurable y que fue ejemplo para mí durante todo el viaje. Y es imposible pasar por alto la tremenda humildad que demostraban en sus gestos, sus miradas, su presencia en sí misma era humilde. Cualidades que no me deberían de sorprender de no ser por lo que se echan en falta en nuestro primer mundo. Cada vez estoy más convencido de que son ellos los que nos tienen que enseñar a vivir mejor, al contrario de lo que muchos piensan, pero ¿estamos dispuestos a aprender? ¿Realmente queremos aprender?
Un momento muy intenso se produjo al regreso del hospital, cuando nos pidieron el favor de acercar a su pueblo a un moribundo al cual habían dado como caso perdido en el hospital. Infundía respeto tenerlo al lado pero poco a poco, mientras me iba sumergiendo en sus gestos, descubrí muchísima ternura al coger mi mano y recostar su cabeza en mi hombro. Pude ver el sufrimiento en su cuerpo al mismo tiempo que la esperanza en sus ojos de llegar a su pueblo a descansar con los suyos definitivamente. Cuanta fuerza.
Fueron muchos los momentos que marcaron el viaje, pero si alguno se repetía continuamente era el contacto con los niños. Podía pasar horas jugando con ellos, recreándome en cada movimiento, cada sonrisa, cada mirada. Cada vez me perdía más en sus ojos y cada vez estaba más lleno de África. Su alegría me desbordaba al igual que los continuos contrastes que encontraba en ellos en comparación con los niños occidentales.
Fue precioso ver en un poblado como un niño que no superaba los 3 años se hacía un coche con una botella antigua, dos ramitas, una suela de zapatilla de donde recortar las ruedas y una pequeña cuerda para poder desplazarlo. No pude evitar que lo primero en venir a mi cabeza fuese nuestro tan esperado día de reyes con miles de juguetes carísimos, los cuales solo se utilizan ese día, si es que se utilizan. Pero el niño del poblado era feliz porque tenía algo de lo que carecemos aquí a menudo, aprecio por las cosas y cómo no apreciar algo que había hecho con sus propias manitas.
Otro momento, sin duda inolvidable fue la visita a una cárcel en la que estar encerrado allí sí que es un verdadero castigo, ya que hay un hacinamiento brutal en unas condiciones que dejan muchísimo que desear, donde los presos se mezclan independientemente del delito que hayan cometido y tienen unas libertades que difícilmente podamos encontrar por aquí. Eso sí, volvió a brillar ante todo el respeto hacia nosotros, un comportamiento ejemplar a pesar de estar coartados de libertad y en semejantes condiciones.
Y es que ante tanta demostración de buenas cualidades en las personas que íbamos encontrándonos era imposible permanecer indiferente. Esto me hace pensar que  si existe el racismo no puede ser por considerar la raza negra inferior sino al contrario, por tenerles envidia. Y es que tenemos mucho que aprender de ellos. En Benin puede haber pobreza, pero solo material, no humana.

Conocer África es una experiencia que todo el mundo debería tener la oportunidad de vivir alguna vez. Para mi ha sido una enseñanza continua.

ACTIVIDADES MANÁ

Como cada año, del 15 al 31 de julio Maná organiza su Campo de Trabajo. El lugar elegido en esta ocasión es el pueblo sevillano Los Palacios y Villafranca, en el que Maná propone una actividad que nos acerca al mundo de los empobrecidos en el marco de una sana convivencia. Este Campamento promete ser un espacio ideal para la formación y la concienciación, el voluntariado social, la diversión y la convivencia que nos impulse a trabajar por un mundo justo y solidario, y ayude para preparar a nuevos voluntarios y jóvenes comprometidos.
Nuestras actividades se centran en los talleres sociales y en la formación. Dentro de los talleres sociales intentamos contactar con la realidad social que nos rodea, acompañando a ancianos y disminuidos físicos o psíquicos, además de asistencia a domicilio en los casos que sea necesaria. La formación tratará sobre sectores de marginación y pobreza y otros temas como solidaridad, religiones, política internacional, etc. Este año contamos con grandes formadores que tratarán temas de actualidad, como José Carlos García Fajardo, que nos hablará sobre el diálogo intercultural; Antonio Godoy, que explicará la teología de la liberación; y Pepe Ferrer, que nos hablará de su experiencia como misionero en África y del papel de la mujer en esa sociedad.
Esta es una gran oportunidad para conocer de primera mano la problemática del mal llamado “Tercer Mundo”, además de ser un lugar de encuentro con jóvenes de todo el país donde buscar respuesta a las situaciones de injusticia. Recuerda, del 15 al 31 de julio estaremos en el Colegio de Primaria Pablo Picasso, de Los Palacios y Villafranca (Sevilla), en el VIII Campo de Trabajo de Social de educación para el desarrollo Maná 2004.

PROYECTO: “Otra Oportunidad”

Llevar a cabo el proyecto para el desarrollo “Otra Oportunidad” por parte de MANÁ ha sido una gran razón para seguir trabajando y cooperando para el crecimiento de los países empobrecidos.
La elaboración y ejecución de los proyectos de desarrollo es importante tanto para organizaciones y asociaciones como para las personas de los países del Sur. Sin duda, es una oportunidad para conocer la problemática del mal llamado tercer mundo, adentrarnos en la cultura del lugar donde se va a llevar a cabo el proyecto y permitirnos conocer a esas personas que se beneficiarán de nuestra cooperación (también nosotros seremos beneficiados) y se establecerá un diálogo y un conocimiento entre las diferentes culturas.
Cada vez más, se está tomando conciencia de las necesidades existentes en muchos pueblos del mundo que necesitan de nuestra colaboración y dedicación.
Desde MANÁ, queremos apoyar, animar y reivindicar la necesidad de llevar a cabo proyectos para el desarrollo. Es necesario que se siga trabajando y cooperando para mantener vivas las esperanzas de que verdaderamente puede haber un mundo más justo y solidario.
Por nuestra parte, apoyaremos cualquier iniciativa en beneficio de los países empobrecidos, y que MANÁ ya está trabajando en su segundo proyecto para el desarrollo donde optaremos por un proyecto de abastecimiento de aguas o por uno de Enseñanza y Educación.

Entrevista a Pepe Ferrer

JM Mudarra y Emilio Ruiz

RÉPLICA: ¿Qué te impulsó a hacerte misionero?
PEPE FERRER: Pues quizá el primer paso fue el sentimiento de insatisfacción, de no estar a gusto con lo que estaba haciendo ni con lo que esperaba. Yo estaba estudiando Filología y me gustaba, pero quizá no me gustaba el estilo de vida que me rodeaba, la sociedad, la vida aquí. No me gustaba tampoco la idea de mi futuro, pues era típico, el futuro de todo el mundo: tener una carrera, unos estudios, un trabajo, una familia, un coche, una casa, un fin de semana libre para irte a la playa. A mí eso no me ilusionaba demasiado. Quizá eso fue lo que me movió a buscar otras alternativas, y buscando,  reflexionando y rezando fue como me empecé a plantear otro tipo de vida y el fruto de esa búsqueda fue el encuentro con Jesucristo, que fue el que me metió en este jaleo.
R.: ¿Qué hay en la sociedad realmente que te crea insatisfacción?
P.F.: Me parece que la de ahora es una sociedad que se apoya en la injusticia, que se ha construido en la historia con el sufrimiento de muchas personas, que vive de espaldas a la realidad de mucha gente, y en la que, al final, el individuo se contagia de esos mismos síntomas, de esas mismas enfermedades, y acaba siendo el centro de su mundo, acaba viviendo de espaldas a lo que le pasa a los demás, acaba con los mismos defectos que tiene la sociedad, y cualquier pijadita se convierte en un problemón.
En cuanto a las noticias que se escuchan, sólo nos conmueven cuando son cosas exageradas, y nos conmueven un momento, pero luego se nos enfría la compasión.
R.: ¿Por qué África?
P.F.: Bueno, mi primera opción no fue África, sino los pobres y el vivir para ellos y lo más cerca de ellos. África vino después, pero hoy en día la realidad de pobreza la hay en todos lados y hace falta misión en todas partes. Sin embargo, donde más se acusa es en África, a quien desde siempre le han quitado no sólo la mano de obra para usarla como esclava, sino también sus materias primas. No obstante, fuera de África existen también otras muchas alternativas.
R.: ¿Cuál es para ti el principal problema que impide a África desarrollarse como debiera?
P.F.: El problema es que se le impone un desarrollo económico y político, con unos parámetros occidentales que no encajan en la cultura, la tradición y la forma de ser africanas. África se desarrollaría si se le dejara hacerlo espontánea y  naturalmente.
R.: ¿Qué problemas son los más urgentes?
P.F.: Sin duda, la Educación es una prioridad. También está la Sanidad, la falta de agua y, por supuesto, la corrupción.
R.: ¿Qué crees que puede hacer uno aquí sin ir allí?
P.F.: Lo primero, no ser borrego. No hay que dejar de cuestionarse y ser crítico con la vida, informarse bien, tener una mirada y un corazón abiertos, que el horizonte esté lejos… Hay que vivir en esta sociedad, pero con cabeza, tener un poco de sentido crítico, ser tú. Y para eso hay que informarse bien.
R.: ¿Se puede ser crítico aquí?
P.F.: Claro. Creo que cualquier persona es capaz de hacerlo; basta con tener un poco de criterio y de no conformarse con lo que nos dan. Hay que informarse, y hay muchas maneras de hacerlo: hay canales que ya están establecidos, sólo hay que utilizarlos y saber contrastar la información para actuar en consecuencia.

MEDIOS DE DESINFORMACIÓN: Comisión 11-M

¿Así son las cosas?

Conclusiones por adelantado. Los interrogatorios de la comisión aún no han comenzado, pero PSOE y PP ya tienen claras sus conclusiones: se acusan mutuamente de mentir y utilizar el 11-M en beneficio propio. (…) De un lado, el Partido Popular considera que “está perfectamente claro y acreditado” que la primera línea de investigación policial el mismo 11-M era ETA, aunque más tarde se abriera la vía del terrorismo islámico. Por ello, insiste en que el Gobierno del PP no mintió a los ciudadanos en aquellas fatídicas fechas (…) Por el contrario, los socialistas opinan que el Gobierno de José María Aznar “mintió deliberadamente”. (…) Lo cierto es que desde que el pasado 7 de mayo empezase a tomar forma la idea de que habría comisión de investigación, los intereses de cada partido, el cruce de estrategias y su permanente enfrentamiento han marcado cada paso que se ha dado. (ABC, 6/7/04)

Nosotros las vemos así

Una vez más, los intereses políticos de unos pocos prima sobre la verdad. Cada vez está más claro (y a raíz de noticias como esta aún más) que esta comisión de investigación es una farsa, una manera para que PP y PSOE sigan tirándose los trastos a la cabeza y acusándose mutuamente mientras hacen creer a la gente que esto es democracia y libertad. Los cientos de muertos son sólo para ellos un arma electoral, al igual que lo fueron las víctimas inocentes de Irak y lo serán todos aquellos que en el futuro puedan utilizar para su interés. Sólo así se explica este vergonzoso desprecio a la verdad, con esta cabezonería de los partidos empeñados en ver sólo lo que les interesa y defender sus conclusiones por encima de todo y de todos. Y los medios de comunicación, mientras tanto, en vez de criticar y denunciar esta actitud les siguen el juego a los políticos y defienden cada cual el partido que más le interesa. Pero claro, esto es lo que nos han enseñado que es la democracia: cruce de acusaciones entre políticos mientras nadie se preocupa de averiguar la verdad.

LITERATURA SOLIDARIA

“¿Por quién doblan las campanas”

Jhon Doone

Ninguna persona es una isla,
completa en sí misma.
Cada uno formamos parte de un continente,
una parte de la tierra firme.
Si un terrón fuera arrastrado por el mar,
Europa disminuiría.
Como sucedería con un promontorio,
o con la casa de uno de tus amigos,
o con la tuya propia.
La muerte de cada persona me disminuye,
porque formo parte de la humanidad.
Por lo tanto, no mandes a preguntar (no preguntes)
por quién doblan las campanas,
Doblan por ti.








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