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Arfa Khatun, la niña que dijo “no” a su boda infantil

7 enero 2010

En países de tradición musulmana es muy común casar a las niñas muy jóvenes

La historia de Arfa Khatun, de 13 años, comienza como la de muchas niñas de su edad en la India. Su padre, Jakir Ansari, subsiste con un sueldo de unas 1.200 rupias al mes (al cambio, unos 25 €) con el que tiene que alimentar a su familia. Las necesidades económicas le llevaron a enviar a su hija menor, Arfa, a trabajar como criada cuando tenía tan sólo 8 años. Su plan era esperar a que tuviera un poco más de edad para casarla con un hombre mucho más mayor, en un enlace concertado habitual en las comunidades musulmanas más conservadoras. De hecho, eso es lo que ya había hecho con sus dos hijas mayores, casadas a temprana edad. Sin embargo, se encontró con algo totalmente inesperado: Arfa dijo “no”.

“Por supuesto, un día, nos casaremos todos”, dice Arfa. “Pero no antes de los 18, y no antes de que acabe mis estudios”.

Detrás de esas palabras y de la determinación de Arfa para enfrentarse a su padre y las tradiciones de su comunidad se esconde un valor tan importante como la educación. Arfa y su amiga Saima asisten a una escuela del proyecto nacional de trabajo infantil, dirigida por el Departamento de Trabajo del Gobierno. La misión de la escuela es mejorar las vidas de niños y niñas trabajadores, mediante su matriculación en la escuela y la recuperación de sus derechos básicos.

Para muchos de estos niños y niñas, la escuela es el único lugar donde se los trata como niños. Incluso cuando están con sus familias se espera que trabajen. Son tratados como asalariados”, indica Prosenjit Kundu, Asistente del Comisario de Trabajo de Purulia. “Sacar a estas niñas del trabajo y llevarlas a la escuela las ha hecho más fuertes”, afirma Lori Calvo, Jefa de la Oficina de UNICEF en Bengala occidental. “El conocimiento de sus derechos les ha dado la fuerza para decir no al matrimonio infantil y completar su educación“.

Bengala occidental, lugar de residencia de Arfa, tiene una las tasas más altas de matrimonio infantil de la India. En todo el país, se estima que casi la mitad (47%) de las mujeres de entre 20 y 24 años se ha casado antes de la edad de 18 años. Hay leyes nacionales para evitar el matrimonio infantil y castigar a quienes lo fomentan, incluida la Ley de Restricción del Matrimonio Infantil de 1929. Sin embargo, las penalizaciones establecidas por ley se han ejecutado pocas veces.

Detrás de esta situación está la pobreza y la falta de medios de subsistencia. En Purulia, aproximadamente el 90% del total de la población de más de 2,5 millones de personas vive en zonas rurales. Se estima que un tercio de todas las familias en el distrito vive por debajo del umbral de pobreza. Los deseos de sumar nuevos salarios a los escasos ingresos familiares, o de ampliar la familia y su fuerza de trabajo, son las fuerzas impulsoras detrás del ciclo de matrimonio infantil del distrito. Cuanta más descendencia haya en la familia, habrá más trabajadores que aporten un salario a la precaria economía del hogar. Este círculo vicioso niega a los niños y niñas una educación y un futuro mejor. Sin embargo, es precisamente la educación la que puede sacarles de ese círculo.

“Los niños adoran venir a la escuela”, dice Gulam Rabbani Ansary, profesor de las niñas en la escuela del proyecto. “Cuando una chica recibe educación, cuidará bien a todos sus hijos. La educación de una niña es de gran valor para toda su familia“.

Al principio, Ansari, el padre de Arfa, no estaba preparado para aceptar la decisión de su hija más joven. Así que Arfa recurrió al Proyecto Nacional de Trabajo Infantil para buscar apoyo. “Mis hermanas mayores tampoco estaban listas para casarse tan pronto, pero soy más decidida que mis hermanas”, afirma Arfa. “Y mi escuela me está apoyando”. Al final, Ansari quedó convencido por su hija y las súplicas de su profesor y compañeros de estudios. Ella permanece en la escuela y no se casará hasta que esté lista. Está enseñando incluso a su madre a leer y escribir.

Información extraida de Unicef.

40 millones de niños sin vuelta al cole

19 septiembre 2009

En una época en la que la televisión, a través de anuncios y noticias, nos recuerda la vuelta al cole, es conveniente recordar también los millones de niños que por culpa de conflictos en sus países no pueden asistir a clase. La ONG Save the Children habla de 40 millones de niños que sufren este problema, algo que esta asociación está intentando solucionar con su programa “Reescribamos el futuro“.

Se cumplen tres años de la puesta en marcha de este proyecto con resultados muy positivos. Desde la ONG cifran en 10 millones los niños que viven en países en conflicto que han visto mejorada la calidad de su educación. Durante este tiempo, Save the Children ha abierto el equivalente a dos escuelas por día, proporcionando a un millón de niños que nunca antes habían ido a la escuela una oportunidad de futuro para romper el círculo de la pobreza y la guerra”, según explican desde la ONG.

“A nivel mundial hemos conseguido que un millón de niños y niñas vayan a la escuela, pero además es importante que los niños tengan la oportunidad de aprender cosas nuevas en clase. Durante últimos tres años hemos mejorado la calidad de la educación de más de 10 millones de niños y niñas que viven en países en conflicto”, afirma Charlotte Petri Gornitzka, secretaria general de la Alianza Internacional Save the Children, “esto se traduce en profesores mejor formados, un lugar seguro en el que aprender y niños y niñas que adquieren seguridad para poder reescribir su futuro”.

La ONG recuerda que la educación “puede contribuir a la estabilidad de los países y a su crecimiento económico”. De hecho, según inciden, las investigaciones demuestran que mayores niveles de educación en un país reducen el riesgo de que estalle un conflicto. Además, según sus datos, “cada año adicional de educación formal reduce la probabilidad de que los varones se involucren en un conflicto en un 20 por ciento”. “Gracias a la educación los niños y niñas tienen la oportunidad de romper el ciclo de la guerra y la pobreza”, añaden desde la entidad.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer, ya que casi la mitad de los 75 millones de niños que no van a la escuela viven en países afectados por conflictos. “No podemos pararnos aquí. Sin educación, ¿qué esperanza pueden tener para su futuro y el futuro de sus sociedades? Ahora sabemos que es posible conseguir que estos niños y niñas vayan a la escuela. Tenemos que continuar mientras que 2015, la fecha para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se aproxima. Ahora es el momento de actuar” sentencia Petri Gornitzka.