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Los intereses de Marruecos en el Sáhara

16 noviembre 2010

Mina de fosfato de BuCraa, una de las más grandes del mundo

El interés de Marruecos por controlar el Sáhara Occidental y someter a su población responde más a cuestiones económicas que territoriales o patrióticas. En concreto, se estima que los beneficios que reportan los fosfatos de la zona al país norteafricano ascienden a 1.250 millones al año. Lo acontecido estos días en El Aaiún es sólo el último episodio de una larga lista de agresiones por hacerse con la última pieza rota de la descolonización, por el control de unas materias primas que reportan beneficios multimillonarios.

Dentro de este conflicto, Marruecos cuenta con un aliado de poder, como es Estados Unidos. Una alianza que tiene sus raíces en 1777, cuando Marruecos se convirtió en el primer país en reconocer la independencia de los Estados Unidos de América. De hecho, esta buena sintonía se materializó en la firma de un acuerdo, en 1783, entre ambos países, todavía hoy vigente. Las disputas territoriales de la Guerra Fría fomentaron la unión entre estos dos países, ya que Estados Unidos quiso evitar a toda costa que el Sáhara Occidental cayera bajo la influencia soviética de Argelia. Y a esta guerra contra el comunismo le ha sucedido la actual guerra contra el terrorismo islámico, en la que Marruecos sigue siendo una pieza clave para la potencia norteamericana.

También Francia ha sido un aliado incondicional de Marruecos, en un intento de no perder influencia en el Magreb en favor de Estados Unidos. Francia, en su condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ha vetado el tratamiento de este asunto como “conflicto”, lo que hubiese supuesto la imposición del llamado Plan de Arreglo, solución aprobada en 1988 y que nunca llegó a aplicarse. Hasta la fecha, tampoco ha fructificado la llamada “tercera vía”: primer y segundo Plan Baker.

Pero como decíamos, los mayores intereses de Marruecos en la zona responden a aspectos económicos. El Sáhara Occidental es especialmente rico en fosforita, un producto de gran interés para la agricultura, ya que es muy empleado en la elaboración de fertilizantes. España ya se dio cuenta de su importancia y durante el régimen franquista realizó fuertes inversiones, apareciendo en 1963 la mina de BuCraa, una de las más grandes del mundo. Actualmente, y pese a las reiteradas quejas y denuncias de los saharauis, la mina es explotada por una empresa estatal marroquí encargada de las extracciones, procesamiento y venta.

Según los datos que se conocen, entre 1975 y 2006 se podrían haber extraído de BuCraa un total de 40 millones de toneladas. En los últimos años, esta cifra es muy posible que se haya disparado al estimarse que se ha producido un aumento muy significativo en la producción, alcanzándose los cuatro millones de toneladas al año. Lo que está claro es que hoy por hoy Marruecos es el mayor exportador de fosfatos del mundo, con una producción anual aproximada de 30 millones de toneladas.

Y mientras Marruecos es el principal exportador, Estados Unidos es el principal importador. En los últimos diez años, habría estado recibiendo el 99 por ciento de sus importaciones procedentes de Marruecos y del Sáhara Occidental. Al precio actual, sabemos que los fosfatos procedentes de estas minas podrían están incrementando las arcas del Reino alauí en unos 1.250 millones de euros al año, pero, con el aumento de la producción de alimentos y también de biocombustibles, se estima que el precio de los fosfatos puede elevarse mucho más.

Además de los fosfatos, la industria pesquera también tiene un gran peso económico en el Sáhara. Con el litoral mediterráneo especialmente sobreexplotado, la costa saharaui representa un objetivo estratégico para Marruecos. De hecho, y según algunas estimaciones, entre el 70 por ciento y el 90 por ciento de las capturas marroquíes embarcan en el Sáhara. Hasta 100 compañías extranjeras participan en este sector actualmente.

También son destacables el uso de otras materias primas de esta región, como la arena, utilizada en la construcción; y otros metales y minerales como el hierro y el circonio. Materias primas que, como los fosfatos y la pesca, siguen siendo expoliadas por Marruecos desde hace 35 años.

Fuente: EcoDiario

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