Posts Tagged ‘Haití’

El Gobierno español cancela la deuda con Haití

15 julio 2010

Un miembro de los equipos de rescate se abraza con uno de los supervivientes del terremoto

Han pasado ya seis meses desde que un terremoto dejara en Haití más de 200 mil muertos y más de un millón de damnificados y desplazados. Entonces, toda la comunidad internacional se volcó con este pequeño país centroamericano, y muchas organizaciones e instituciones solidarias reclamaron la cancelación de la deuda que Haití tenía con varios países. Hoy, seis meses después, nos alegramos al saber que el Gobierno español ha cumplido con esa promesa y ha cancelado la deuda bilateral que reclamaba a Haití.

En el momento del terremoto Haití tenía aún pendiente con el Gobierno español una deuda externa de 27,6 millones de euros, aunque la cancelación de dicha deuda se había acordado en julio de 2009, esta no se había hecho aún efectiva y no se conocían las condiciones de dicha cancelación. En aquél momento la Campaña ¿Quién debe a Quién? y más de 50 ONGs catalanas y del Estado español demandaron al gobierno la “cancelación del 100% de la deuda, sin condiciones, y no de forma parcial ni en el marco de un acuerdo de conversión de deuda como pretende el ejecutivo español”. También diferentes partidos políticos se sumaron a la propuesta de las ONGs de exigir al Gobierno que acelerase la cancelación de deuda haitiana. Finalmente, 82 ayuntamientos de todo el Estado han aprobado a lo largo de estos meses en sus plenos municipales mociones de apoyo y solidaridad con Haití en las que reclamaban al Gobierno la cancelación de la deuda haitiana.

En este sentido, y después de recibir las múltiples demandas de la sociedad civil, partidos políticos de la oposición y administraciones municipales de todo el Estado, el Gobierno español ha comunicado que en junio de este año se han acabado los trámites de la cancelación de la deuda de Haití. La cancelación se ha realizado, tal y como reclamaba la sociedad civil, sin condiciones y por un total de 38 millones de dólares y 1,7 millones de euros. El Gobierno no ha emitido ningún comunicado al respecto pero fuentes del Ministerio de Economía y Hacienda han confirmado estos datos al Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG), miembro de la Campaña ¿Quién debe a Quién?.

Una vez más, la presión política ejercida por organizaciones, movimientos sociales, partidos políticos, ayuntamientos y por la sociedad civil en general, ha tenido sus frutos. Esta cancelación debe ser también un primer paso para el reconocimiento y restitución de deudas históricas, ecológicas y sociales que tienen muchos países del Norte con Haití y otros muchos países similares.

La deuda total de Haití ascendía en enero de 2010 a 891 millones de dólares, siendo sus principales acreedores instituciones como el FMI, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Banco Mundial, y países como Taiwán o Venezuela. Poco después del terremoto, la sociedad civil reclamó la cancelación total e incondicional de la deuda de Haití. Actualmente, de los principales acreedores, sólo el FMI tiene pendiente concretar la cancelación de la deuda haitiana, mientras Banco Mundial, BID, Taiwan y Venezuela han anunciado a lo largo de los últimos seis meses sendas cancelaciones.

Fuente: Canalsolidario.org.

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El drama y la solidaridad

25 febrero 2010

Un bombero lleva en brazos un niño superviviente del desastre

El desastre televisado ocurrido en Haití ha abierto multitud de iniciativas solidarias, compasión, donaciones, envío de ayuda, envío de militares, así como dramáticas historias copando telediarios durante varias semanas. La magnitud del desastre ha abierto una brecha emocional en cada uno de nosotros a través de las duras imágenes que recibíamos, provocando una reacción inmediata a tal catástrofe aportando fondos y recursos para socorrer a las víctimas y paliar los efectos del desastre. Una brecha sentimental en nuestro corazón ha suscitado una compasión por un país que la mayoría no sabían situar en el mapa, otros tantos que pocas veces habían oído hablar de él y les era indiferente, y unos pocos que sabían que pertenecía a la triste lista de los países más pobres del mundo.

La indiferencia anterior ha dado paso, por medio de la crueldad de la naturaleza y el morbo de los medios de comunicación, a una actitud positiva de preocupación, una actitud humanitaria de apoyo y solidaridad. No obstante, la causa de que el terremoto haya sido de tal alcance ha sido la falta de preocupación de gran parte de los gobiernos en un país empobrecido, deforestado, un país olvidado. Olvidado y perjudicado por las grandes potencias, pero también olvidado y desconocido por la mayoría de nosotros, del mundo. Ha sido necesario un terremoto de 7 grados para que abriésemos los ojos y nos diésemos cuenta de su (in)existencia. Las imágenes de bandas callejeras saqueando, en un absurdo propósito de los medios por recrear lo más macabro de una situación y evitar las muestras de solidaridad entre la población haitiana, nos han aturdido y escandalizado. ¿Por qué deberíamos preocuparnos de un país al que hemos ignorado e incluso perjudicado directa o indirectamente durante décadas? ¿Por qué no seguir con nuestra indiferencia?

Los telemaratones han recaudado miles de euros de ciudadanos conmocionados por el suceso, de manera similar al tsunami de hace varios años. ¿Quién recuerda hoy en día a dicha población? ¿Han mejorado su situación? ¿Ha servido de algo la ayuda brindada? ¿Adónde ha ido el dinero que doné? ¿Han salido para adelante y han creado un sistema de previsión de maremotos, o simplemente supongo que no deben de estar tan mal si no salen en la televisión? ¿Dónde está la solidaridad con ese pueblo malherido?

Las emociones fuertes, igual que vienen se van, y somos capaces de olvidar con gran velocidad ante la cantidad de vivencias y experiencias que se suceden en nuestra vida. Con Haití, igual que con la gripe porcina (A), pasará lo mismo, dejará de salir en los telediarios (excepto en los resúmenes a final de año) la sociedad lo olvidará, y las muestras de solidaridad se habrán convertido en algo tan fugaz como la compasión in-ducida por la televisión. Corremos el peligro de que tan sólo queden en el país las ONGs serias o empresas que quieran sacar partido, cayendo de nuevo en el olvido y la indiferencia. Si no mejoran su situación, otro terremoto de su activa falla les volverá a golpear, y la naturaleza se cebará de nuevo con las estructuras más débiles de la frágil sociedad.
Y es que el problema en Haití no es el terremoto, sino el olvido, la injusticia, la opresión económica, la explotación. Por eso, es importante la solidaridad estable, los proyectos a largo plazo, y no las donaciones emocionales fluctuantes, que tan rápido como vienen (y no se pueden gestionar en tanta cantidad y tan poco tiempo, como se ha visto), se van. La caridad circunstancial es el cubo de una gotera que no deja de sangrar. La solidaridad real pasa por atacar las causas, reparar los problemas y cooperar (con cooperantes, y no militares) en la construcción de nuevas estructuras más equitativas social y políticamente. Pasa por una voluntad firme de querer cambiar las injusticias en el mundo, de las que formamos parte en una larga cadena muchas veces desconocida. Solidaridad, ahora y siempre, para mejorar la realidad, por convicciones, para poder llevar una tarea realmente positiva y cooperativa, y no convertirse en meros parches temporales y autocomplacernos con nuestra bondad y generosidad para dejar la conciencia tranquila.

La reacción del mundo entero, aunque ha llegado tarde (tras décadas de degrada-ción y un terremoto), ha sido positiva. Pero sólo si se mantiene en el tiempo cobrará su verdadero valor. Sólo si cada uno de nosotros tomamos conciencia de sus problemas estructurales, y los gobiernos se esfuerzan por apoyar su cambio personal sin injerencias políticas y económicas interesadas, Haití podrá renacer de sus cenizas. Si no, volverá caer en la misma espiral en la que estaba sumido. Y para evitar eso, debemos ser solidarios con Haití, pero ahora y siempre; no hay que olvidarlo. No como pasó con Sumatra y el tsunami. Aprovechemos el impulso del terremoto, que nos ha despertado de nuestro sopor solidario, para contribuir a su mejora luchando contra las injusticias que generan las tremendas desigualdades entre ricos y pobres, siendo conscientes y estando informados de sus problemas, denunciando desde aquí y apoyando allí la solidaridad y cooperación seria y coherente, más allá de las pasajeras emociones y actitudes caritativas puntuales, que son pan para hoy y hambre para mañana.

Fernando Hueso
Voluntario de Maná

Recogida de firmas en Sevilla contra la pobreza

19 febrero 2010

Cartel de la iniciativa "Música en Vivo", de Intermón Oxfam

Intermón Oxfam va a llevar a cabo una curiosa iniciativa este fin de semana en Sevilla. Con “Música en Vivo” pretende recoger firmas en diferentes locales musicales de la capital hispalense para pedir a Zapatero que durante su presidencia en la UE lidere un plan de rescate de lucha contra la pobreza. Así, las salas Malandar, Fun Club y Sala Q se sumarán a la iniciativa este sábado 20 de Febrero con una programación musical que acompañará la recogida de firmas de la ONG.

Con esta actividad se pretende concienciar a los más jóvenes a través de la música de que la pobreza es el resultado de las injusticias del mundo, y que es necesario actuar para cambiar la situación. El objetivo último de “Música en Vivo” es recoger firmas entre el público asistente a los conciertos para exigir al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, que aproveche su presidencia en la Unión Europea para lograr un compromiso real en la lucha contra la pobreza.

Además de esta iniciativa, algunas de las salas mencionadas destinarán parte de los beneficios de estos conciertos a los proyectos que Intermón tiene en Haití. Esta es la programación de las diferentes salas para este fin de semana:

-Sala Malandar: 20 de febrero a las 21:30. Dolores de los Santos en Familia (Agujetas de Jerez. Flamenco).

Sala Q: 20 de febrero a las 22:00. Medina Azahara.

Sala Fun Club: 20 de febrero a las 21:30. Albertucho + Javi Osorio + Hidalgo. Entrada 10€ a beneficio de Haití.